Paseo tranquilamente cuando se me aparece. Justo delante de mis pies. Parece que me pida a gritos "Sálvame!". Pero no, aún la necesidad, el favor que haré a todos, y el trabajo que me ahorraré... no es mío. Mejor lo dejo. No puedo evitarlo. Analizo la situación. Es muy probable que ni lo echen de menos, posiblemente acabará en la basura, pero quizás deben usarlo. La nevera pesa mucho, y no me gustaría encontrarme en la situación de los dos transportistas. Me ato los cordones lentamente mientras decido que hago. Cuando los dos hombres suben la escalera, decido hacerlo. Me acerco. Cuando ya casi lo tengo entre las manos, me siento muy culpable y sigo caminando. Pero tres metros después... remordimientos. Así que vuelvo atrás, me lo llevo y empiezo a correr en la dirección contraria donde estaban los dos hombres.
Huyo feliz, hace calor. Llego a casa, sonriendo.
Me siento orgullosa.
Acabo de robar un trozo de porexpan.
diumenge, 2 de novembre del 2008
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